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Es conocida la tradición recicladora de los japoneses, que tienen unos hábitos en este ámbito bastante por encima de la media mundial, y en una cita tan importante y que sirve de escaparate al resto del mundo no van a perder la ocasión de sorprendernos y de seguir avanzando en ese terreno.

Las medallas de oro, plata y bronce con las que se va a reconocer el talento y el esfuerzo de los atletas olímpicos y paralímpicos más destacados en Japón, se van a confeccionar a partir de basura electrónica procedente de smartphones desechados y otros pequeños productos electrónicos de consumo. Sí, no hay ningún error, la información es correcta: si viviéramos en Japón, cualquiera de nuestros móviles o nuestros portátiles podría acabar siendo parte de una medalla olímpica.

Japón es un país pobre en recursos naturales, pero la mina de oro y plata que esconde en sus millones de productos de electrónica de consumo supone alrededor de una quinta parte de las reservas naturales del mundo.

El Comité Organizador de los Juegos Olímpicos quiere que la cita de Japón 2020 sea la más ecológica y que resulte absolutamente sostenible. Por ello, ha contactado con las empresas tecnológicas más importantes para encontrar la fórmula que haga posible disponer la basura electrónica suficiente como para poder fabricar las medallas de oro, plata y bronce a partir de estos residuos electrónicos.

La propuesta se discutió en el pasado junio  y desde entonces la maquinará se ha puesto a funcionar con vistas a la celebración de los Juegos Olímpicos dentro de 4 años.  En estas reuniones, denominadas “propuestas de cooperación para el plan de operación de Tokio 2020”, con la vista puesta en un futuro sostenible, participaron la organización de los Juegos, funcionarios gubernamentales y ejecutivos de empresa.

 El comité ha alertado también a otras entidades y municipios, para que se esfuercen en este tipo de reciclado a fin de conseguir el objetivo. Sobre el papel, teniendo en cuenta que el mercado genera 650.000 toneladas de basura electrónica al año no parece muy difícil de lograr.

Sin embargo, existen ciertas dificultades para ello, ya que Japón ya recicla la mayoría de los dispositivos tecnológicos que caen en desuso en este país. Por este motivo el comité organizador tiene que “apretar” a las empresas para conseguir un plan de recolección de residuos electrónicos optimizado que proporcione el excedente y dé los resultados esperados.

Tampoco serían necesarias grandes cantidades puras de oro, plata y bronce, ya que las medallas olímpicas se componen de cobre en un porcentaje bastante alto.

Todo este esfuerzo permitirá a Japón presentarse ante el mundo como una auténtica potencia de la industria del videojuego y también del reciclaje y de la lucha por la protección del Medio Ambiente