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La basura electrónica (RAEE) sigue siendo un problema en España

Durante estos días se ha celebrado en España uno de los eventos tecnológicos más importantes del mundo, el Mobile World Congress de Barcelona.

Precisamente coincidiendo con este acontecimiento, en el que se dan a conocer los modelos de smartphones más innovadores, también se ha presentado un informe, sobre la basura electrónica y su gestión.

Resultados del informe Global E-waste Monitor 2017

El informe se ha presentado bajo el nombre de Global E-waste Monitor 2017. El trabajo es fruto de la colaboración entre la Universidad de las Naciones Unidas (UNU), la Unión Internacional de las Telecomunicaciones (IUT) y la llamada Asociación Internacional de Residuos (ISWA por las siglas que presenta en inglés).

El ámbito que recogen las cifras de este informe es conocido en el sector del reciclaje como RAEE, dado que hace referencia a los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos.

Este informe, además, ofrece resultados relativos a los datos acumulados en 2017 con respecto a la generación y posterior gestión de estos residuos.

Según estas cifras, España se encuentra en la quinta posición, como país que mayor generación de residuos dentro de esta tipología produce. Sin embargo, lo importante del informe no es realmente la cantidad de producción obtenida, sino la gestión de reciclaje que se realiza con ella. Lamentablemente dicha gestión no es la más oportuna, dado que se recicla únicamente un 21% de los residuos, es decir, unas 198.000 toneladas.

Por qué es difícil el reciclaje de productos de categoría RAEE

En la actualidad, la responsabilidad sobre el reciclaje de productos RAEE la asumen empresas privadas como Derichebourg España o instituciones como los Sistemas Colectivos de Responsabilidad Ampliada del Productor (SCRAP), que recaen bajo gestión de los productores de estos objetos.

Sin embargo, en el proceso de reciclaje hay dos factores que afectan de forma negativa. En primer lugar el propio comportamiento de los consumidores. Y, en segundo lugar, el alto valor de algunos de los componentes presentes en estos productos.

En relación a los consumidores, el informe destaca que muchos usuarios guardan en sus casas los productos eléctricos y electrónicos, por si pueden darles un uso más práctico en el futuro.

Dependerá de los intereses sobre el reciclaje de cada uno de los ciudadanos, que el producto electrónico termine llegando a un punto limpio específico o, de lo contrario, termine directamente en la basura, junto al resto de residuos.

No obstante, el principal problema que sufre el sector es el denominado efecto de «canibalización». Esto se produce cuando un producto, como sucede con los eléctricos y los electrónicos, posee componentes internos que incentivan su desmantelamiento incluso cuando acaban en la basura.

En consecuencia, los productos restantes por un lado no tienen esas piezas valiosas que podrían servir para darles un segundo uso, mientras que una gran mayoría de residuos terminan siendo categorizados como «chatarra«, cuando originalmente no lo eran.

Esto dificulta el reciclaje de los productos electrónicos, pero también la contabilización real, ya que la separación de las piezas, hace imposible un seguimiento de estos residuos y los que quedan en los contenedores no son identificados dentro de esta tipología.