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 A pesar de ello, el reciclaje de los cables cuando ya no nos sirven a veces supone más de un problema. Por regla general, la gente no tiene muy asumido cómo proceder con los cables de aparatos eléctricos y electrónicos que ya no le sirven. Muchas veces acaban depositando estos residuos en el mismo contenedor que los plásticos. Sin embargo, tanto los cables como los aparatos electrónicos, deben ser llevados al punto limpio más cercano a su domicilio o empresa. Tengámoslo siempre en cuenta.

Lo cierto es que estos cables son materiales valiosos, sobre todo los de cobre. Y como casi todo, los cables se pueden reciclar y participar en ese proceso vital para el medio ambiente que es el reciclaje.

Los cables eléctricos y telefónicos, que son los más extendidos, suelen ser de cobre y aluminio. Como todos sabemos, están recubiertos por una capa de plástico, una funda que los envuelve para su protección.

En Lyrsa todas nuestras plantas recogen y clasifican cables en desuso de los más diversos tipos, sobre todo de los citados metales cobre y aluminio.

Los cables recogidos suelen ser los que sobran de las obras o cables viejos o rotos que ya no se utilizan. A continuación, cada cable se clasifica y almacena en nuestras instalaciones separando los de cobre de los de aluminio.

Una vez clasificados, mediante maquinaria especializada se corta y se traslada el cable a las trituradoras. Así, pasan a nuestras plantas específicas de trituración y reciclado de cables.

Este tipo de reciclaje presenta unas características especiales, al contener en su composición materiales de origen y proceso de reciclaje bien distintos. Por eso, en dicho proceso se hace necesario separar los dos materiales fundamentales de cualquier cable: el plástico y el metal. Así lo hacemos en Lyrsa, de forma que dicho metal se pueda reciclar para otra finalidad, obteniendo productos de máxima calidad y pureza, manteniendo así el compromiso de nuestra empresa con la excelencia. El cable, ya triturado, pasa por una instalación que separa el metal triturado o granalla, del plástico de las fundas.

Ese plástico se acumula para su reciclaje en grandes recipientes utilizados para ese fin. De la misma forma, la granalla de cobre (o aluminio) se almacenan en otros contenedores para su posterior envío a fundición y completar así su reciclaje.

Las plantas de reciclaje de cables de Lyrsa tienen una gran capacidad de producción y el proceso se realiza con un absoluto respeto y cuidado medioambiental cumpliendo siempre la normativa vigente.