Fecha de cotización

Cambio

Seleccione los metales que desea representar:

Cobre
Plomo
Zinc
Aluminio
Niquel
Aleación de Aluminio
Estaño
COBRE: 00.000 € | 00.000 $
ZINC: 00.000 € | 00.000 $
NIQUEL: 00.000 € | 00.000 $
ALUMINIO: 00.000 € | 00.000 $
ALEACIÓN DE ALUMINIO: 00.000 € | 00.000 $
PLOMO: 00.000 € | 00.000 $
ESTAÑO: 00.000 € | 00.000 $

La chatarra electrónica representa uno de los ámbitos más importantes del reciclaje, tanto por la cantidad de residuos que se genera cada vez con mayor velocidad, como también por la importante segunda vida útil que se les puede asignar.

Sin embargo, el reciclaje es solo una opción más que se le puede ofrecer a estos residuos. Podemos también conseguir aprovecharlos con nuevos fines, mediante estos procesos:

  • Reparación: Mucha de la basura tecnológica podría seguir siendo útil si se invirtiera en reparación de algunos componentes. A veces una pequeña inversión en este sentido puede multiplicar la vida de estos aparatos.
  • Reutilización: El desecho tecnológico sufre en bastantes ocasiones el rechazo de los usuarios solo por no ser algo nuevo. Hay dispositivos tecnológicos y aparatos electrónicos, que son retirados, solo porque se ha comprado un modelo más reciente. Sin embargo, hay mucha gente que podría seguir utilizándolo.
  • Destrucción: Por descontado, hay ocasiones en las que no se pueden reciclar los componentes de un residuo electrónico, con lo que debe procederse a una destrucción efectiva y, en la medida de lo posible, sostenible.

Cómo es el proceso de reciclaje electrónico

La chatarra electrónica que puede reciclarse requiere de plantas de tratamiento específicamente diseñadas para aprovechar al máximo todos sus componentes.

La maquinaria que debe estar presente en estas plantas se diferencia en las diferentes acciones que se realizan con estos residuos durante todo el proceso:

  • Desmontaje de las piezas: En primer lugar hay que desmontar la basura electrónica que esté formada por distintos componentes, dado que no se pueden reciclar todos a la vez.
  • Descontaminación: Debemos proceder a una descontaminación de todos los materiales electrónicos que nos llegan. En Lyrsa, por ejemplo, realizamos siempre un control radiológico, para garantizar que los materiales que consigamos derivados de estos residuos estén desprovistos completamente de fuentes contaminantes.
  • Trituración de los materiales: Maquinaria especializada se encarga de la trituración de los residuos, para que posteriormente sea mucho más fácil su clasificación o aprovechamiento.
  • Clasificación de residuos electrónicos: La chatarra electrónica se puede clasificar en metales ferrosos y no ferrosos, plástico que esté presente entre sus componentes, así como partes de vidrio. Cada uno de estos materiales prosigue su propio proceso de reciclaje para ser aprovechado de nuevo.

La segunda vida de los residuos electrónicos

El reciclaje de residuos electrónicos, como en cualquier otro sector, ayuda a reducir su presencia tanto en vertederos como en entornos naturales, así como evita los peligros de contaminación derivados de una falta de tratamiento adecuado de sus componentes.

Pero además estos residuos también pueden aprovechar una segunda vida útil, principalmente como componentes para la fabricación de nuevos productos tecnológicos o aparatos electrónicos.

Aprovechar residuos de esta categoría, ahorra muchos costes a las empresas fabricantes, además de que también ayuda al medioambiente. Las compañías no tienen que volver a realizar todo el proceso de extracción de materiales y transformación en componentes útiles, con lo que además reducen su gasto energético.