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Reducir al máximo la huella de carbono es uno de los grandes objetivos que se persigue con el reciclaje.

En Lyrsa recogemos y almacenamos temporalmente todos los tipos de envases metálicos existentes, para luego transportarlos a las plantas de tratamiento específicas de cada uno, donde se realiza un reciclaje final.

La huella de carbono de los envases es uno de los elementos clave en la industria del reciclaje, sin embargo, hay que entender que cada envase tiene un impacto en el entorno diferente.

¿Qué es la huella de carbono?

La huella de carbono es ese impacto que genera un producto por efecto directo o indirecto, tanto en su fabricación como en su descomposición, si no cuenta con medidas de reciclaje efectivas.

En la práctica, la huella de carbono es un indicador ambiental, con el que podemos calcular la cantidad de gases de efecto invernadero que cada producto provoca.

Huella de carbono según los envases

La huella de carbono es diferente según cada envase. Con las medidas de reciclaje en auge, este impacto es cada vez menor, sin embargo, es importante diferenciar en qué situación está cada tipo de material.

El problema de medir la huella de carbono, es que según la metodología de medición el resultado puede ser diferente. En cambio, si aplicamos un mismo método para distintos tipos de envases, sí podemos hacer una comparativa acertada.

De manera general, se considera que el envase de cartón es menos contaminante que la botella de vidrio. En la práctica es cierto, si de media un tetra brik puede generar 32 gr. de emisiones contaminantes, una botella de vidrio llega a 323 gr, diez veces más.

Sin embargo, aquí el reciclaje refleja su gran importancia. Una botella de vidrio reutilizable reduce su impacto en el entorno a 24 gr. Inferior incluso respecto al envase de cartón.

Como bien sabemos, el plástico es uno de los materiales que mayor preocupación está generando en el cuidado del medio ambiente. No es para menos, ya que además de los problemas que causa por su presencia en entornos naturales, su emisión de gases contaminantes llega a los 250 gr.

Queda por analizar el impacto de los envases en forma de lata que son creados con aluminio. Si cogiéramos 4 latas de refresco de tamaño estándar, su impacto sería de 488 gr. Por tanto, también es importante seguir trabajando en dirección a la reducción de su huella de carbono con medidas de reciclaje.

De hecho, si nos centramos en las latas de aluminio, es interesante saber que podríamos tener un envase completamente con material reciclado y, en cambio, su huella de carbono actual se reduciría en un 96%.

Los envases y su impacto en el entorno

Es importantísima la huella de carbono por cada envase, pero incluso sin contar con ella, la ausencia de reciclaje sería un grave problema, diferente por cada tipo de residuo.

La botella de vidrio, por ejemplo, puede tardar 1 millón de años en descomponerse según algunos estudios. Su impacto en el entorno es mínimo de forma directa, pero el riesgo de incendio que esconde hace peligrosa su presencia.

La lata de aluminio no tiene tampoco gran impacto contaminante, pero puede tardar más de 100 años en descomponerse y, mientras tantos, los fragmentos metálicos generados sí son peligrosos para cualquier ser vivo.

El plástico agrava el problema. Si no lo reciclamos tarda 400 años en descomponerse y ya hemos visto su alto impacto en la Naturaleza. El mayor riesgo son los microplásticos que genera y que pueden afectar tanto a animales como incluso a las personas, a través de consumo indirecto.