Naciones Unidas y el Foro de Davos unen fuerzas ante desafío de los RAEE

Las diferentes entidades que han elaborado el informe son:

  • Organización Internacional del Trabajo (OIT);
  • Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT);
  • Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA);
  • Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI);
  • Instituto de las Naciones Unidas para la Formación e Investigación (UNITAR);
  • Universidad de las Naciones Unidas (UNU), y
  • Secretarías de los convenios de Basilea y Estocolmo.

Todas ellas apoyan el trabajo de la E-waste Coallition.

El llamamiento a la colaboración para abordar este importante problema se realiza desde este informe tanto a las grandes marcas como a pequeñas y medianas empresas, sindicatos, asociaciones e instituciones, sociedad civil, etc., para procurar evitar el continuo desperdicio de recursos, y clama por una renovada visión de la electrónica que tome como referencia el modelo de la economía circular.

Anualmente se producen 50 millones de toneladas de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE), que representan un valor material de 62.500 millones de dólares (una cifra que supera el PIB de la mayoría de los países).

De esas 50 millones de toneladas apenas se recicla de forma adecuada el 20%, mientras millones de habitantes de este planeta, algunos en condiciones de trabajo inaceptables por su peligro para la salud personal y ambiental, trabajan para deshacerse de este tipo de residuos.

El informe lleva por título “A new Circular Vision for Electronics. Time for a Global Reboot” y se posiciona a favor del fomento de las nuevas tecnologías como instrumento para mejorar la cadena de reciclaje y crear cadenas de valor circulares, que tiendan al residuo cero, ayudando a crear nuevos modelos de negocio, a mejorar el seguimiento de los y programas de devolución de fabricantes o minoristas.

De acuerdo con las conclusiones de este informe tecnologías como el Cloud Computing y el Internet de las Cosas contribuyen a la desmaterialización progresiva de la industria electrónica.

Este estudio considera esenciales para el futuro de la industria, en particular la que contiene aparatos electrónicos, la eficiencia de los materiales, la ampliación del volumen y la calidad de los materiales reciclados, con el objetivo de dar respuesta eficiente a las necesidades de las cadenas de suministro.

El informe también sostiene que si el sector de la electrónica consigue apoyarse en la generación de políticas adecuadas y administrarse de la forma adecuada, posee un enorme potencial que podría generar millones de puestos de trabajo de calidad a lo largo de todo el mundo.

Esta coalición se encuentra respaldada por el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD) y el Foro Económico Mundial, bajo la coordinación de la Secretaría del Grupo de Gestión Ambienta (EMG) de las Naciones Unidas.