Qué ocurre con los envases que reciclamos en el contenedor amarillo

Respecto a la gestión de envases domésticos la ley obliga a la industria a encargarse de la gestión del envase desechado que puso en su momento en el mercado. Para canalizar todo ese flujo de gestión fue para lo que se creó una organización como Ecoembes, entidad sin ánimo de lucro que ayuda en la coordinación de empresas, ayuntamientos y consumidores.

Como hemos comentado al principio en el contenedor amarillo van todos los envases que no sean de vidrio ni de papel, ya que estos ya tienen sus propios contenedores.

Una vez llegan estos materiales a la planta de selección de envases, esta va a tener en cuenta sus formas, dimensiones y materiales para su clasificación. Si depositamos en estos contenedores amarillos materiales que no son envases el proceso de selección se dificulta enormemente.

Los envases llegan hasta la planta de selección y se procede allí a la separación en las distintas fracciones. En primer lugar, el material se eleva en altura y se trabaja por gravedad. A continuación se procede el lavado, para limpiar de contenido los envases.

Los envases de tipo film o bolsas de plástico se aspiran y de esta forma ya se consigue clasificar un primer tipo de material.

El resto pasa por un separador balístico que va a separarlo en tres fracciones:

  • Envases planos
  • Envases rodantes
  • Envases finos.

A estas alturas ya se han clasificado cuatro tipos de materiales.

Cada uno de estos materiales pasará por tres cintas diferentes y, en función de la configuración de la planta, pueden someterse a un electro-imán. De esta forma se atrae a los envases férricos (latas, tapas de frascos, etc.), que luego mediante desimantación caen en una toba; y con un separador de Foucault se dejan aparte los envases de aluminio. El aluminio es un material que puede ser reciclado en un 100%. Además en el proceso de reciclado de latas de este material no suelen entrar en juego otros materiales, ya que tanto la tapa como la lata en general son de aluminio.

Tras esto, entran en acción los separadores ópticos que identifican polímeros para identificar cuatro fracciones de plástico y clasificarlas: film, PET, polietileno de alta y resto de plásticos.

Dependiendo de la planta el plástico mezcla también puede separase en más fracciones.

Una vez todos los materiales están clasificados, llega el momento de pasar a manos de un reciclador previamente homologado. El material se adjudica solamente a empresas homologadas, que puedan certificar la posesión de una instalación industrial y su capacidad para tratar un determinado volumen de material.

El reciclado de plástico puede tener múltiples aplicaciones: bolsas de basura, tuberías flexibles, macetas, elementos de automoción, madera plástica, material para parques infantiles, etc.