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Daisy, el robot de Apple que recicla iPhones

El pasado domingo 22 de abril se celebraba en todo el mundo “El día de la Tierra”, un evento de alcance mundial que tiene lugar todos los años para poner de relieve el cuidado y la protección al medio ambiente. Con toda la intención, este fue el día elegido por Apple para presentar en sociedad a Daisy, un robot diseñado para el reciclaje de teléfonos iPhone.

Este robot es el aliado perfecto que la gran compañía estadounidense ha construido para ayudar a cumplir los objetivos de reciclaje establecidos y contribuir a la creación de un planeta más saludable, a través del reciclado de dispositivos iPhone, su producto estrella.

Daisy está fabricado para reducir en segundos este dispositivo electrónico a una pila de piezas de plástico y metal. Además, está diseñado también para clasificarlos a continuación convenientemente.

Este nuevo ingenio robótico es capaz de identificar 9 versiones distintas de iPhone y puede ocuparse de 200 unidades de iPhone en tan solo media hora, eliminando y clasificando todos los materiales, y descartando cualquier daño en ellos durante el proceso.

Daisy viene a ser una versión modernizada del robot Liam, que ya fue presentado hace un par de años por la compañía con este mismo cometido.

Cualquier Smartphone tiene una compleja composición y en su interior alberga gran cantidad de materiales valiosos, como por ejemplo oro, litio, cobre, aluminio, acero, litio… todos ellos son materiales reciclables para poder volverlos a usar en la construcción de nuevos dispositivos móviles. De esta forma, la compañía avanza con medidas concretas hacia su objetivo de utilizar solo materiales reciclados o renovables.

¿Cómo realiza Daisy todo el proceso de reciclaje de iPhones? En primer lugar, Daisy realiza un escaneado del teléfono para averiguar la marca, el modelo y su diseño de componentes. Gracias a sus accesorios el robot desmonta el teléfono de forma absolutamente precisa, separando los metales de otros materiales.

Apple busca formas para incentivar el reciclaje de los móviles antiguos. Por ello, ha puesto en marcha una iniciativa denominada Apple GiveBack, a través de la cual prometió que haría una donación a la organización sin fines de lucro Conservation International por cada iPhone que hubiera sido entregado en las tiendas Apple y Apple.com hasta el 30 de abril.

Según un comunicado de Apple firmado por Lisa Jackson, vicepresidenta de medioambiente, política e iniciativas sociales de Apple, el robot Daisy representa el máximo de progreso posible cuando la innovación y la conservación se dan la mano y aúnan esfuerzos.

El comunicado resalta que la compañía norteamericana realiza continuos esfuerzos ecológicos y que trabaja de forma constante para conseguir soluciones inteligentes que permitan enfrentarse al cambio climático y desperdiciar la mínima cantidad posible de recursos en nuestro planeta.

En reconocimiento al pasado Día de la Tierra, Apple quiso presentar sus últimos adelantos para que sea cada vez más simple para sus clientes el reciclaje de dispositivos. Por ello, se dio a conocer el nuevo robot Daisy en esa fecha tan señalada.

Investigan la utilización de neumáticos usados en lechos de frenado de emergencia

El proyecto Oasis (Operación de Autopistas Seguras, Inteligentes y Sostenibles), iniciativa impulsada por Grupo OHL, ha propuesto recientemente la utilización de neumáticos procedentes de vehículos fuera de uso (VFU) en los lechos de frenado de las carreteras.

De momento, se han realizado ensayos de colisión de coches a escala real con lechos de frenado de emergencia que han sido elaborados con piezas de neumáticos de VFU cortadas en dimensiones de 10x10 cm. Los neumáticos han sido cedidos para esta investigación por la empresa Amsa (Alfredo Mesalles, S.A.), empresa de referencia en la recuperación de neumáticos y desperdicios de caucho vulcanizado y sin vulcanizar; y por la sociedad sin ánimo de lucro TNU (Tratamiento de Neumáticos Usados S.L.), centrada en la gestión de los neumáticos fuera de uso, que realizan aprovechando al máximo todos sus componentes (caucho, metal, tejidos, etc.)

Los lechos de frenado de emergencia son aquellas zonas de frenada que se encuentran anexas a las carreteras, habitualmente de montaña y autopistas que cuentan con fuertes pendientes. Desempeñan la función de zona de escape y de retención en el momento en que cualquier vehículo tiene algún problema con los frenos y se ve obligado a atender una emergencia.

Esta investigación abre la puerta a una nueva forma de aplicación y un uso alternativo para el reciclaje de los neumáticos fuera de uso. Hasta el momento habían conocido varias formas de reciclaje, como por ejemplo la fabricación de césped artificial, de pistas de atletismo, losetas, carreteras más seguras con base de goma y el tipo de reciclaje más ecológico: la fabricación de nuevos neumáticos.

Las ventajas de ofrecer una segunda vida útil a los neumáticos para el medio ambiente son determinantes para optar por el reciclaje de estos elementos, ya que proporcionan un ahorro de emisiones de CO2 a la atmósfera y también economizan consumo de petróleo.

Cuestiones como éstas son las que pone de relieve la sociedad TNU en sus campañas divulgativas sobre los beneficios del reciclaje de neumáticos usados, que buscan informar y concienciar a la población española al respecto. Estas campañas desvelan al gran público todo lo que hay detrás del proceso de reciclaje de neumáticos fuera de uso y cómo acaban transformándose en otras aplicaciones que sirven para nuestra vida diaria.

Oasis es el proyecto de investigación más potente de los que se desarrollan en el campo de las infraestructuras del transporte por carretera del futuro. Este proyecto ha contado con la financiación del programa CENIT por el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI) y con la colaboración ya citada de TNU aportando los neumáticos.

Las autopistas del futuro vienen definidas por la innovación tecnológica y los esfuerzos de la investigación se vuelcan hoy en día en la mejora de las prestaciones en tres ámbitos principales: el servicio, la seguridad y la sostenibilidad. La mejora en estos tres ámbitos vertebra todas las fases del desarrollo del proyecto: concepción, diseño, construcción, operación y, por último, reconstrucción.

Cada español genera una media de 20 kilos de RAEE al año

Los RAEE (Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos) es el tipo de basura que más crece hoy en día en España, con un ritmo que ya triplica el de la media de los residuos urbanos, y que sube entre un 16% y un 22% cada cinco años.

Según el informe Global E-waste Monitor 2017 del programa Ciclos Sostenibles de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU), cada español genera de promedio 20 kilos de basura electrónica al año, una cifra que representa un 17% de residuos más que hace cuatro años.

El incremento, según este programa de la UNU, se debe principalmente al aumento experimentado en los últimos años en la compra de tablets, ordenadores portátiles, teléfonos móviles y otros pequeños electrodomésticos.

En España se genera una cantidad de basura electrónica anual próxima al millón de toneladas (930.000 toneladas). Así se desprende de los cálculos realizados por la plataforma Back Market, especializada en la reutilización de RAEE. Dichos cálculos comparan los registros de los últimos informes de la UNU.

Esta plataforma asegura que el consumo de aparatos eléctricos y electrónicos y la compra de los más novedosos dispositivos en los últimos años ha elevado en un 43% el volumen de basura electrónica que se ha generado en España desde el año 2010. En aquel entonces, según datos proporcionados por la Universidad de Salamanca, en nuestro país se generaban 652.000 toneladas de basura electrónica.

Actualmente España ocupa la quinta plaza en la lista de países europeos que mayor cantidad de basura electrónica producen. En los cuatro primeros puestos se encuentran Alemania, Reino Unido, Francia e Italia.

Los datos a escala mundial son los siguientes: durante 2017 se generaron alrededor de 45 millones de toneladas de RAEE y las previsiones realizadas por los expertos señalan que esta cifra va a seguir aumentando en los próximos años, tal como deja claro el informe Global E-waste Monitor 2017.

El aumento de consumo de dispositivos y pequeños y grandes electrodomésticos, ya sean lavadoras, televisores, ordenadores… pero especialmente teléfonos móviles, se produce ya que los consumidores solemos reemplazar los aparatos que ya tenemos antes de que hayan cumplido su vida útil. Es decir que, aunque se podrían seguir utilizando solemos adquirir otros productos debido al rápido avance de la tecnología, a la obsolescencia programada, a modas, tendencias y dictados del mercado.

Según Thibaud de Larauce, director ejecutivo de Back Market, es necesario impulsar medidas eficaces que ayuden a disminuir el crecimiento de estos residuos, fomentar la reutilización de los mismos y un consumo más sostenible y eficiente de los dispositivos eléctricos y electrónicos.

De Larauce anima a ejercitar la reflexión y a preguntarnos si realmente necesitamos adquirir un teléfono móvil nuevo o si aún le queda un tiempo de uso al que ya tenemos. Es decir, que tenemos que adquirir hábitos de consumo sostenibles y responsables, ya que este consumo vertiginoso representa un peligro para el medio ambiente y para la salud de los seres humanos.

No separar la basura en Suiza cuesta dinero

En España cada vez estamos más concienciados con la recogida separada de residuos. Nos hemos acostumbrado a utilizar los contenedores de diferentes colores que nos sirven para depositar adecuadamente los residuos. Sin embargo, hasta ahora, aunque se la presenta una práctica recomendable, en España no se sanciona a quien no la cumple. Digamos que queda a voluntad del usuario hacerlo o no.

Nuevas orientaciones de la UE sobre la clasificación de residuos

La Comisión Europea ha publicado un nuevo documento titulado “Orientaciones técnicas sobre la clasificación de residuos”, una comunicación en la que la comisión lleva trabajando varios años sobre la clasificación de residuos peligrosos y no peligrosos.

Dicho documento, fruto de estudios y debates en los que participó activamente ASEGRE (Asociación Española de Residuos Especiales) junto a otras organizaciones de ámbito europeo, está llamado a tener una gran repercusión y servirá de referencia para orientar acerca de la interpretación y la aplicación de la legislación existente en materia de clasificación de residuos.

De la clasificación de un residuo como peligroso o no peligroso depende el tipo de gestión del residuo que se va a hacer. En primer lugar esta clasificación afecta al etiquetado y almacenamiento y en segundo lugar a su transporte y tratamiento. Y es que si un residuo es clasificado como peligroso, lógicamente, será necesario tomar mayores precauciones para evitar riesgos de salud y medioambientales.

La clasificación de un residuo como peligroso afecta también a la tramitación administrativa del traslado de residuos, que se encuentra regulada por el Real Decreto 180/2015 y por otros aspectos legales que se detallan y especifican en la Ley 22/2011 de residuos y suelos contaminados.

El documento pone a disposición de los profesionales un procedimiento para determinar si un residuo merece o no la calificación de peligroso y también facilita el epígrafe del Listado Europeo de Residuos (LER) en el que se puede clasificar, el que se conoce dentro del sector como código LER.

Este procedimiento establece una relación entre toda la legislación europea susceptible de ser aplicada y que influye en la clasificación de residuos. Por ejemplo, la Directiva 2008/98/CE sobre los residuos, la lista europea de residuos de la Decisión 2014/955/UE, el Reglamento 850/2004 acerca de contaminantes orgánicos persistentes -POPs-, los Reglamentos REACH y CLP, la Directiva 1999/31/CE sobre vertederos y la Directiva 2012/18/UE sobre control de riesgos inherentes a accidentes graves por sustancias químicas –SEVESO III-.

De acuerdo con las “Orientaciones técnicas sobre la clasificación de residuos”, se debe analizar si el residuo se ajusta a un código de peligroso absoluto (caso del amianto, disolventes orgánicos, aceites lubricantes, ácidos o álcalis), si puede presentar un código de no peligroso absoluto (como el papel y el cartón, el vidrio o la ropa); o un código espejo en el que el residuo puede tener condiciones de peligrosidad o no, que requiere un análisis más detallado. Para ayudar a conseguir este objetivo de clasificación, este documento de orientaciones establece los pasos a seguir para su clasificación y las fuentes de información asociadas.

Un residuo se considera peligroso si tiene alguna de las características de peligrosidad que se detallan en el anexo III de la directiva de residuos.

Dado que los residuos son mezclas de sustancias, a veces muy variables, y que muchas veces hay que hacer estudios profundos y ensayos para determinar sus características, este documento de de la Comisión Europea plantea ejemplos de residuos complejos como envases, residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) y vehículos al final de su vida útil (VFU), entre otros.

“Ulises”, una escultura realizada con material eléctrico reciclado

A menudo saltan a los periódicos noticias que relacionan el reciclaje y el arte, una relación que ya viene de antiguo y en la que destacados artistas del siglo XX, como Picasso o Duchamp pueden considerarse precursores. Así pues, la no es ninguna novedad, sino que ya desde hace años existe toda una tendencia en España y a escala internacional, que aúna a creadores que trabajan en el campo del reciclaje artístico.

España cumple con los objetivos europeos obligatorios de RAEE en 2017

España ha cumplido con los objetivos europeos de reciclaje de RAEE previstos para 2017, gracias a la actividad de los SCRAP (Sistemas Colectivos de Responsabilidad Ampliada del Productor), dedicados a la gestión de RAEE, y a los distintos agentes que intervienen en el ciclo de vida de los productos (consumidores, fabricantes, distribuidores y gestores).

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